Cherán: cómo salir del pantano
Víctor M. Toledo
http://www.jornada.unam.mx/2015/03/03/opinion/018a1pol
E
n dos colaboraciones recientes ( La Jornada, 3 y 18/2), dejamos establecido un panorama global, del que el país es actor y testigo, marcado por un deslizamiento, gradual o súbito, hacia el caos o el colapso cuya causa final o profunda es la doble explotación del trabajo de la naturaleza y del trabajo humano, y cuyos efectos más notables son la desigualdad social y la destrucción impía del entorno natural. También mostramos cómo este fenómeno adquiere una dimensión cruenta y dramática en el caso de México. Esta tercera entrega está dedicada a señalar posibles salidas a esa crisis civilizatoria, a esa situación de emergencia que hoy se conoce como el
pantano mexicano.
Contra todo vaticinio, enfocamos la mirada no en doctas teorías, sofisticados planteamientos, cambios jurídicos, tecnológicos o culturales, o acciones desesperadas o violentas. Más que el telescopio utilizamos el microscopio, y más que acudir a las vanguardias nos remitimos a las retaguardias tradicionales. Las claves para superar la crisis de la modernidad se encuentran en los mundos premodernos o tradicionales que, para el caso mexicano, atañe al legado mesoamericano. Ahí vamos a ir encontrando las experiencias más avanzadas, los laboratorios más creativos y exitosos de una modernidad alternativa.
Hoy centramos el ojo en la experiencia de Cherán, la comunidad de la Meseta Purépecha en Michoacán que logró sacudirse de una situación humillante, marginal y trágica, mediante el despertar ciudadano y la organización combativa. La experiencia es por supuesto minúscula por no decir microscópica, pero posee la virtud de haber realizado a esa escala buena parte de lo que requiere el país para salir del infierno en el que se encuentra. La hazaña no es menor. Cherán ha llevado a cabo acciones radicales para una transformación cualitativa, y ha logrado pasar de la resistencia y la protesta a la construcción de un mundo diferente. Sin saberlo, el pueblo cheranense ha puesto en marcha un lema que hoy resulta fundamental: la crisis de civilización sólo se supera realizando transformaciones civilizatorias. Como sucede con cientos o miles de comunidades, pueblos y regiones, los habitantes de Cherán, pueblo indígena de unos 14 mil habitantes, cabecera municipal, y centro indiscutible de esa cultura en la región, vivían dentro de un verdadero infierno. Familias y comercios extorsionados, asaltos por doquier, autoridades corrompidas, la gente amenazada y con los bosques de la comunidad controlados y arrasados por los talamontes en contubernio con los narcotraficantes. Cada día pasaban por el centro del pueblo decenas de camiones llevando de manera ilegal la madera robada. Quien se atrevía a enfrentar la situación se jugaba la vida.
Hartos de tanto hartazgo, previa circulación de volantes en cada casa, a las 5:30 de la madrugada del 11 de abril de 2011, sonaron las campanas de la iglesia, como sucedió tantas veces en la historia de México, llamando a la acción. En los contingentes movilizados predominaban mujeres y jóvenes. El primer acto fue la detención de los camiones con madera y la aprehensión de los delincuentes. A ello siguió el desconocimiento de las autoridades locales, la formación de autodefensas, el control de las entradas y salidas, y la creación de fogatas como puntos de reunión, vigilancia y resistencia. En un momento se llegaron a contar 189 fogatas. El 29 de abril los traficantes respondieron matando a dos comuneros, y desapareciendo unas semanas después a otros cuatro. Durante dos meses la comunidad se mantuvo aislada, pero unida, madurando un proceso inédito de autoorganización, autodefensa y finalmente autogobierno. Hacia diciembre una consulta popular decide la elección sin partidos políticos, los cuales quedan prohibidos. Se eligen autoridades de manera directa: un consejo mayor formado por 12 consejeros (tres por cada uno de los cuatro barrios) invocando su derecho constitucional como pueblo originario. Instaurado el autogobierno, se hace la recuperación gradual de los bosques.
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